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sábado, 17 de julio de 2010

EL SEXO DE LOS ANGELES - Mario Benedetti

Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas, se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato, nunca confirmado, de que los ángeles no hacen el amor, quizá signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales.

Otra versión, tampoco confirmada pero más verosímil, sugiere que si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos (por la mera razón de que carecen de los mismos) lo celebran en cambio con palabras, vale decir con las adecuadas.

Así, cada vez que Angel y Angela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y tentarse mediante el intercambio de miradas que, por supuesto, son angelicales.

Y si Angel, para abrir el fuego, dice: "Semilla", Angela, para atizarlo, responde: "Surco". El dice: "Alud" y ella, tiernamente: "Abismo".

Las palabras se cruzan, vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos.

Angel dice: "Madero". Y Angela: "Caverna".

Aletean por ahí un Angel de la Guarda, misógino y silente, y un Angel de la Muerte, viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe, sigue silabeando su amor.

El dice: "Manantial". Y ella: "Cuenca".

Las sílabas se impregnan de rocío y, aquí y allá, entre cristales de nieve, circulan el aire y su expectativa.

Angel dice: "Estoque", y Angela, radiante: "Herida". El dice: "Tañido", y ella: "Rebato".

Y en el preciso instante del orgasmo ultraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos, se estremecen, tremolan, estallan, y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo.



MARIO BENEDETTI
Despistes y Franquezas


http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras?portal=0&Ref=2803&audio=0

miércoles, 7 de abril de 2010

CURRÍCULUM - Mario Benedetti

Foto: Agripina_del_56




El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.


Mario Benedetti

domingo, 29 de marzo de 2009

CUERPO DOCENTE - Mario Benedetti

Foto: Agripina_del_56












Bien sabía él que la iba a echar de menos 
pero no hasta qué punto iba a sentirse deshabitado 
no ya como un veterano de la nostalgia 
sino como un mero aprendiz de la soledad

es claro que la civilizada preventiva cordura 
todo lo entiende y sabe que un holocausto 
puede ser ardua pero real prueba de amor 
si no hay permiso para lo imposible

en cambio al cuerpo 
como no es razonable sino delirante 
al pobrecito cuerpo 
que no es circunspecto sino imprudente 
no le van ni le vienen esos vaivenes 
no le importa lo meritorio de su tristeza 
sino sencillamente su tristeza

al despoblado desértico desvalido cuerpo 
le importa el cuerpo ausente o sea le importa 
el despoblado desértico desvalido cuerpo ausente 
y si bien el recuerdo enumera con fidelidad 
los datos más recientes o más nobles 
no por eso los suple o los reemplaza 
más bien le nutre el desconsuelo

bien sabía él que la iba a echar de menos 
lo que no sabía era hasta qué punto 
su propio cuerpo iba a renegar de la cordura

y sin embargo cuando fue capaz 
de entender esa dulce blasfemia 
supo también que su cuerpo era 
su único y genuino portavoz


EL AMOR, LAS MUJERES Y LA VIDA

POEMAS DE AMOR (VISOR, 1995)